domingo, 15 de mayo de 2011
sábado, 14 de mayo de 2011
Heterónimos




Ángel dice que su vida tiene 3 patas: la familia, el trabajo de vendedor y la iglesia evangélica.
Ángel viaja con una naturalidad sorprendente de un relato a otro, de un Ángel a otro, así como viaja 8 hs por día arriba de los colectivos bahienses vendiendo medias.
la certeza de que estaba siempre comenzando
la certeza de que habia que seguir
la certeza que sería interrumpido antes de terminar
hacer de la interrupción un camino nuevo"
viernes, 13 de mayo de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
Personas en Loop en ensayo.



domingo, 8 de mayo de 2011
Malena conecta el cielo con la tierra
Pienso que la danza celebra lo que nos hace humanos.
Al danzar usamos, de una forma muy natural, los mecanismos de nuestro cuerpo y todos nuestros sentidos para expresar regocijo, tristeza... todo aquello que nos importa.
La gente siempre danzó para celebrar los momentos cruciales de la vida y nuestros cuerpos portan la memoria de todas las experiencias humanas posibles.
Podemos danzar solos y podemos danzar en colectivo. Podemos compartir lo que nos une y lo que nos diferencia.
Para mí, danzar es un llevar a cabo el pensamiento. Por medio de la danza podemos hacer que las ideas más abstractas encarnen y nos revelen lo que no podemos ver, lo que no podemos nombrar.
La danza es un vínculo entre personas y conecta el cielo y la tierra: llevamos el mundo en nuestros cuerpos.
Pienso que, en un sentido profundo, cada danza es parte de una inmensa totalidad: una danza que no tiene principio ni fin.
Anne Teresa De Keersmaeker
jueves, 5 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
sábado, 30 de abril de 2011
COMPONER ES CREAR UNA DANZA QUE TODAVÍA NO EXISTE

¿Se puede enseñar a componer? Francamente, no creo. Creo en enseñar a recorrer un camino. Una clase de composición es un trabajo mutuo, no solo se pone en juego comprender consignas , elegir y adquirir herramientas sino también se enseña a tener una mirada distanciada de lo que uno está trabajando, así como el artista plástico se retira unos metros de la pintura, o el escritor de la hoja garabateada, para ver el conjunto, y decidir cómo seguir. El docente de composición nos muestra desde afuera el proceso, nos interroga acerca de qué hacer con el material que estamos creando, qué orden comenzamos a establecer, hacia qué mundo pide ir.
A lo largo de mi carrera me dieron muchas recetas de cómo desplegar el movimiento en el espacio, en el tiempo, en la energía, acumulando, sustrayendo, llenando o vaciando, de mínimo a máximo, y en ese ir y venir descubro que el riesgo es que los docentes pensemos que la composición no es más que un repertorio de ejercicios que se combinan de una u otra manera para producir obras… Prefiero relacionar la composición con modos de vida: uno puede vivir una vida en mínimo, haciendo obras en mínimo, o puede hacer una vida en relación al tiempo y la energía… Lo que digo es que en cada ejercicio hay una vida latiendo, un mundo a descubrir, que plantea miles de preguntas. El docente de composición viene a entrenar ese lugar más que a dar recetas.
Creo que es un problema a resolver el hecho de que algunos docentes (en todas las ramas y materias) enseñan lo que no han vivido. La pregunta directa sería: ¿cómo enseña a crear alguien que no crea? ¿cómo puede acompañar esa experiencia si justamente no lo ha experimentado en varias oportunidades? Entonces, formar un alumno que piensa la composición en base a fórmulas y repeticiones es de alguna manera no haberlo entrenado para la lucha que conlleva toda creación o como dice Paul Auster: Librar batalla para entrar en el corazón de las cosas.










