domingo, 5 de septiembre de 2010

Ya no puedo ver mas arte





Vuelvo sobre algunos artistas que me gustan para entender como seguir la ruta. Hoy a la noche voy a Bahía in-sonora con muchas ganas y me acuerdo de Tim Ulrichs.
Porqué me acuerdo? tatuarse en su ojo The end me mueve de lugar y me conmueve cada vez que lo recuerdo. Lo que no sé porque lo relacioné con Bahía In-sonora. Seguro me va a caer la ficha después de la función. Ojalá!!!.( siempre me pareció una palabra árabe que deviene música en cada parpadeo, ojalá alá la la. The end. Aplausos y me voy a casa).
Acá va nota de Miguel Rothschild sobre éste alemán increíble.


En el año 1975 el artista alemán Timm Ulrichs se paseaba por los pasillos de la feria de arte de Colonia con anteojos negros, bastón blanco, un brazalete de ciego y un cartel colgado del cuello con la inscripción: Ich kann keine Kunst mehr sehen (“Ya no puedo ver más arte”). Hace pocos meses mi Fan cumplió 70 años.

El mercado del arte le fue y le sigue siendo bastante ajeno y esto lamentablemente le cerró –por lo menos hasta este momento– el camino de la trascendencia internacional. Por este motivo imagino que su nombre es desconocido para muchos argentinos al igual que su obra maravillosa, desbordante de ideas, energía, humor e inteligencia.

Ya de muy joven, Ulrichs se propuso hacer de su vida un acontecimiento, una obra en sí misma, y con este fin abrió en 1961, a la edad de 21 años, en Hannover, Alemania, una oficina que denominó de “Arte total y banalismo”. Ulrichs es por propia definición un artista total, actitud que se puede ver desde dos perspectivas diferentes: por un lado, su obra se caracteriza por lo heterogéneo y variable; por otro lado, Ulrichs se nutre dentro de su proceso de creación, de una diversidad inagotable de fuentes de inspiración. El arte total es para él un proceso estético, reflexivo, de sensibilización respecto del mundo que lo rodea y al cual constantemente cuestiona.

“Arte es vida, vida es arte” es la consigna de su trabajo, así como lo fue también para otros artistas como Piero Manzoni y Alberto Greco en los años ‘60. Justamente la primera obra que conocí de Ulrichs se emparienta con la última realizada por Greco, donde –según cuenta la leyenda– poco antes de quitarse la vida se escribió la palabra “fin” en la palma de la mano. Ulrichs se hizo tatuar en 1970 “The end” en un párpado, de forma tal que sólo es posible leerlo cuando tiene los ojos cerrados.

Poco después de este primer contacto con su trabajo vi otra obra de 1968 llamada Ceci n’est pas une pipe de Magritte (“Esta no es la pipa de Magritte”). Este título está escrito en la parte interna de la tapa de una caja, en donde Ulrichs colocó una pipa-objeto, una copia de la pintada por René Magritte en su famosa serie La traición de la imagen (1928-29), icono del arte conceptual.

Este tipo de actitud, que incluye el poder jugar y reírse del mismo conceptualismo, es lo que me fascinó desde un comienzo. Ulrichs es un malabarista en el campo de las contradicciones y del absurdo.

Qué mejor manera entonces de terminar esta nota que traduciendo la frase que el artista talló en su lápida, anticipándose a su muerte: Denken Sie immer daran, mich zu vergessen! (“¡Acuérdense siempre de olvidarme!”) Timm Ulrichs * 31.3.1940.



Data de Tim:


Es un artista conceptual alemán nacido en 1940, que se destaca por sus performances, acciones e instalaciones. Pese a haber ganado innumerables premios y ser muy respetado en el medio artístico por el importante significado histórico de sus obras, la marca patentada de Ulrichs es mantenerse lo más alejado posible del mercado del arte.
Bajo el lema “life is art, art is life” el artista ha creado decenas de documentos a la vez que se ha autoexpuesto como obra de arte. Sus acciones rescatan el sentido profundo y reflexivo del arte conceptual, uniéndolo con el contexto social y cultural de nuestros días. Sus juegos, sus preguntas y trabajos son la base de su grandeza y permanencia artística. Este año Ulrichs cumplió 70 años.

1 comentario:

juan domingo poloni dijo...

:)