En los 80 todo era posible, era adolescente y estábamos en democracia, lo que me gustaba era bailar hasta morir, algo de eso todavía me queda dando vueltas como un trompo!.
El glamour de éste rock con acordes rasgados y espaciados parecía encajar en un futuro genial, un futuro que hoy es mi presente, lleno de vueltas, cuevas y atajos.
Si me necesitás llámame.