viernes, 27 de febrero de 2009

Mi nariz es un dragón



Hace un par de años vi una perfomance Butoh en el Centro Cultural Recoleta realizada por una joven (y bella) francesa: Virginie Marchand. Había dos pantallas gigantes que pasaban imágenes de animales y de Kazuo Ohno moribundo, 2 DJ y 2 videastas (uno de ellos ni más ni menos que Jonas Mekas).
Ella se desplazaba por todos lados, video en simultáneo y editado, nuestras caras, música en vivo, una experiencia con todas las letras.
Se me corrió el eje de la danza, lo apolíneo se derretió en segundos y ganó la batalla lo dionisíaco. Oriente y sus dragones entraron para quedarse. No estaba cómoda, pero creía.

En relación a la danza Butoh, hay que decir que etimológicamente el término viene de "bu", enterrarse con los pies, y "toh", volar con los brazos. Esta idea aporta una perspectiva donde los pies y las manos pueden juntarse no por fuera , sino por dentro. Es ir a favor de la gravedad para, al mismo tiempo, ir en contra (Collini Sartor,1995). El bailarín Kim Itoh afirma que los occidentales sacan su power (su fuerza, su poder) hacia afuera, mientras que los bailarines orientales permiten que ese power rebote en el interior del cuerpo donde la guía de la acción es el corazón; es decir, la lógica del movimiento se funda en el pecho. Así , en la danza Butoh es el torso, lugar en que habita el alma, la zona del cuerpo desde la que el bailarín va abriéndose al objeto, y los pies lo siguen después. Es desde el pecho desde donde el cuerpo expresa su presente, la simultaneidad de sus circunstancias, su volumen. Por el contrario, el principio del movimiento occidental consiste en que la acción es capturada por el objetivo de la subjetividad del bailarín o actor, en cuyo caso es el pensamiento el que dirige la acción o movimiento y son los pies los que avanzan para dirigirse hacia el objeto (Grotowsky, 1984). Asimismo, el teatro y la danza occidental estructuran y fundamentan la creación de los personajes centrándose en el yo, es decir, el personaje es creado desde la persona, desde la experiencia individual en la que interviene fuertemente la subjetividad de cada actor. En Oriente sin embargo, el rol, el personaje, es por regla general heredado, y el actor interpreta a partir de improvisar en las aplicaciones de energía y descubre las formas en cuanto a utilidades energéticas.
En el acto de percepción se abandona la actitud crítica y reina lo que podríamos definir como la reflexión del cuerpo. Mientras que la tradición occidental ha utilizado centralmente técnicas de actuación, como el extrañamiento, la identificación o la mimésis, el teatro japonés por su parte, plantea la escena como "(...) el lugar del acontecimiento de sentido que se manifiesta a través de su origen en los sentidos y en los signos y que para alcanzar esta evidencia experimenta el sacrificio y la búsqueda, no como una técnica de reinversión y de transformación de energía, sino como un esfuerzo de autopenetración (Dalla Palma; En: Bentivolglio, 1985) .
En el caso de la danza Butoh, se propone la técnica de "no objetivación". La misma se basa en las posibilidades del cuerpo para expresar a partir de y por sí mismo, sin tratar de adecuarlo a la emoción previamente seleccionada. Es decir, no se piensa al cuerpo desde una perspectiva instrumental en la cual es una herramienta expresiva que busca la forma adecuada para transmitir determinada emoción.
"A través de su tranformación en formas no humanas como animales, espíritus o vegetales, o en formas humanas pero marginales, como prostitutas, locos y criminales, el butoh-ka usa su cuerpo como el escenario en el que arrastra al cuerpo de su pedestal. La estructura fundamental descansa en la contradicción que nace de esta actividad e impulso simultáneo de resistir la disolución" (Kuniyoshi, 1994).


5 comentarios:

querés melón? dijo...

a la miércoles, qué impresión!

Anónimo dijo...

la reflexión del cuerpo

esa es la definicion mas justa

como siempre 2 placeres

Natalia Martirena dijo...

y eso que hoy es viernes! si es fuerte, imaginate en vivo! pero te juro que no te lo olvidás más.
dos placeres, tener cuerpo y pensarlo

Carlos dijo...

super interesante lo del butoh, y muy bueno el blog

Anónimo dijo...

ay! que cosa me dio! si que impresiona el señor Dionisios y todo lo que trae con si. porq nos da, o por qué me da tanto miedo?